Dan exhibición de Blind Tennis en el Abierto Akron Zapopan

Zapopan, Jalisco, 22 de febrero 2022.- El tenis es uno de los deportes más populares en todo el mundo, y como consecuencia ha tenido que adaptarse a las personas con distintas discapacidades.

 

El tenis en silla de ruedas ha sido una de las alternativas, con tal aceptación que fue incluido como deporte oficial en los Juegos Paralímpicos de Barcelona 1992.

Sin embargo, existe otra rama del deporte blanco, para discapacitados visuales, el Blind Tennis o Tenis para Ciegos. Aunque parezca increíble, sí es posible practicar este deporte a pesar de no contar con el sentido de la vista o tener un grado de poca visibilidad.

 

Previo a la segunda jornada del Abierto Akron Zapopan, el empresario, conferencista y jugador mexicano, Javier Silva Flores, aprovechó el espacio que le otorgó el comité organizador del torneo WTA, para dar una exhibición de tenis para ciegos y explicar la situación de esta disciplina en nuestro país.

  

El blind tennis nació en Japón en el año 1984, las reglas son las mismas que el tenis convencional, pero con sus características especiales, como la pelota de espuma que su interior cuenta con balines que la hacen sonar al bote; se permite que la bola pique solo tres veces máximo en el piso, se debe jugar en cancha cerrada para evitar ruidos externos con una medida de 13 x 16 metros. Los partidos son de acuerdo al grado de discapacidad, ceguera total o ceguera parcial, en igualdad de circunstancias.

 

“Este ya es un deporte internacional, se tenía planeado hacerlo de exhibición en los Juegos Olímpicos de Tokio, pero la pandemia echó por la borda todo intento. En México estamos empezando a trabajar para que pueda ser un deporte de competencia y de inclusión para todos; nuestro lema es “ver, escuchando” y ustedes lo verán en la exhibición”.

 

Y efectivamente, Javier Flores realizó un reto a la destacada tenista eslovaca Anna Karolina Schmiedlova, participante en el Abierto Akron Zapopan, quien aceptó participar en un peloteo sobre la cancha. Tras explicarle las reglas, comenzó el duelo; en los primeros puntos, la jugadora número 88 del mundo, quedó sorprendida por la capacidad de Javier para regresar las pelotas solo escuchando el bote. Pero más impresionada quedó con la segunda parte del reto, hacerlo ella con los ojos vendados, en donde ni siquiera estuvo cerca de rozar alguna de las bolas que le lanzó del otro lado de la red.  

 

“Es increíble. Estoy muy contenta de poder estar aquí en esta exhibición y jugar con él, para que vean que el deporte es para todo el mundo, que se den cuenta que el deporte lo puede hacer cualquier persona con cualquier discapacidad, y contenta que alguien pueda hacer algo así por el tenis”, manifestó Schmiedlova, luego de participar en la clínica.

 

Tras demostrar lo complicado, pero no imposible de practicar el tenis con una discapacidad visual, Javier Silva, agradeció el espacio para hacerse escuchar. “Hago un llamado a todas las autoridades municipales, estatales y federales a través de la CONADE, para poder tener canchas especiales. Hoy Zapopan se suma al reto y me brinda un espacio para tener una escuela para llevar este deporte a los niños con discapacidad visual”.

 

“Quiero ser punta de lanza, un embajador del tenis para ciegos, romper esquemas y difundir este deporte, que hoy solo se conoce en Reynosa, Tamaulipas, con la asociación “Miradas de Esperanza”, un poco en la ciudad de México y ahora también en Jalisco, ojalá esto sea un parteaguas para poder abrir la puerta a este deporte para todos”.

 

Javier Silva quedó ciego hace 16 años cuando un virus entró a su cerebro, cambiándole totalmente su vida, con la ayuda de “Camila” su perra de servicio, una de las seis que existen en el estado, ahora percibe la vida de diferente manera. “La discapacidad ha sido una gran maestra que ha permitido desafiarme todos los días, la discapacidad está solo en la cabeza de las personas no en el corazón, la palabra imposible para nosotros”.

 

Actualmente, esta modalidad se juega en más de 30 países en todo el mundo y desde 2014 es regulado por la Asociación Internacional de Tenis para Ciegos (IBTA), con sede en Japón, en donde se fabrican todas las pelotas que se utilizan en el mundo, y que en México tiene un valor cada una cercano a los 350 pesos.